Después de dos años viajando Panamá, no dejo de sorprenderme.

Ésta vez, mi chico me sorprendió al llevarme al que se iba a convertir en mi rincón favorito de Panamá:

BOCA CHICA.  

Boca Chica es una pequeña aldea pesquera a lo largo de la costa del Pacífico de Panamá que funciona principalmente como entrada para el Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí, formado por miles de islotes, la mayoría inhabitados, y por una gran biodiversidad marina y selvática. La belleza natural de este lugar es sencillamente impresionante.


La isla más próxima a este pueblito local, es Boca Brava, donde nosotros nos alojamos por dos noches, eligiendo para ello el Eco Hotel Boca Brava.

Para llegar a éste Hotel tienes que coger un taxi marino en el puerto de Boca Chica, que por 3$ por persona te llevará hasta la entrada de éste maravilloso alojamiento. Nosotros teníamos una habitación privada estándar, con vistas al mar, por 100$ las dos noches (con impuestos incluidos). Aunque también tenían habitaciones más baratas con baño compartido.

En el Eco Hotel Boca Brava se respira paz. Rodeado de selva por todas partes, y el mar chocando cada minuto en las rocas más cercanas, creando ese sonido de serenidad que hacen las olas del mar cuando rompen. Dormir con esta melodía entrando por la ventana de tu cuarto, mezclada con los grillos y las chicharras, no tiene precio.

El segundo día nos ofrecieron realizar un TOUR en lancha para ir a visitar algunas playas en Islas Inhabitadas, como la Isla Paridas, Isla Gómez e Isla Bolanos y, de paso, ver algunas Ballenas Jorobadas, el animal más impresionante que he visto hasta ahora.

El Tour nos costó 30$ por persona, yendo con otras dos personas más. Si íbamos los dos solos habrían sido 80$. El truco está en ir cuantas más personas mejor, porque si éramos seis era aún más barato. Pero nosotros nos buscamos a nadie, coincidió que en el Hotel se estaban quedando otras chicas que también querían ir, a veces es cuestión de improvisar.

Tip: ir pronto en la mañana para tener más posibilidades de ver Ballenas y Delfines. Y preguntar por las mareas, ya que cuando está muy alta las playas prácticamente desaparecen.

Ah! Y no os olvidéis de llevar un buen repelente.

TOUR AVISTAMIENTO DE BALLENAS

La mejor época para avistar Ballenas Jorobadas en la zona pacífica de Panamá es de Julio a

Octubre, ya que vienen más de 2.000 ejemplares de Ballenas jorobadas desde Alaska hasta Panamá, buscando sus aguas calientes para aparearse y tener a sus crías. Con la suerte de que estamos en Septiembre, vimos a una madre con su bebé. Un bebé tan grande como la lancha en la que íbamos, así que no os podéis imaginar el tamaño de la mamá.
Las ballenas jorobadas hembras pueden tener una longitud de hasta 19 metros de largo, mientras que los machos pueden medir hasta 15 metros. Estos animales alcanzan pesos de hasta 65 toneladas y viven en promedio 50 años.

¡INCREÍBLE! ¿No crees?

Hago un inciso y aprovecho para recordar que es muy importante respetar a estos bellos animales si les queremos conservar.

La distancia mínima que hay que dejar entre la lancha y las ballenas es de 2’5 metros y es muy importante apagar el motor para no perjudicarlas con el ruido.

En ocasiones veo como varias lanchas de turistas se acercan demasiado, las acorralan para intentar llevarlas por donde ellos quieren y así poder sacar la foto perfecta y verlas de cerca, pero ésto es horrible. Hagamos TURISMO RESPONSABLE y cuidemos de todos los seres vivos que forman éste planeta para poder seguir disfrutándolo por mucho tiempo más. Si tu guía no respeta estas reglas, por favor, recuérdaselas.

PLAYAS EN ISLAS DESIERTAS

La primera parada sería la Isla Bolano, pero por desgracia no pudimos parar en la playa porque la marea estaba fuerte.

Parecía un paisaje sacado de Piratas del Caribe o Supervivientes.

Isla Bolano

En cambio, nos llevaron a la Isla Gómez, dónde sí paramos, y era hermosa, pero al ser domingo había mucha gente.

Isla Gómez

Así que pronto le pedimos al lanchero que nos llevase a un lugar más tranquilo, y nos llevó a una playa de Isla Paridas, donde estuvimos los dos solos con toda la playa para nosotros.

Isla Paridas

¡Un sueño!

ISLA BOCA BRAVA

Ésta isla también tiene cosas hermosas que ver. La segunda mañana, los monos aulladores nos despertaron pasando por los árboles frente a nuestra ventana, y se quedaron haciéndonos compañía durante toda la mañana. Nos acompañaron a desayunar e incluso a la playa.

Pudimos disfrutar mucho viéndoles jugar y descansar , creando un ambiente y un paisaje de película.

Además, para sorpresa nuestra, en algún momento oímos ruido en el techo del restaurante, pensando que eran los monos haciendo travesuras, cuando de repente… ¡Caen dos iguanas gigantes en el árbol! Menudo susto nos llevamos, pero ¡qué bonitas!

Esa misma mañana nos aventuramos a seguir el sendero que había en la parte trasera del hotel para buscar una playa que según nos habían indicado estaba a unos 10 minutos caminando y otra más a delante, a 20 minutos.

El camino estaba resbaladizo y lleno de mosquitos, pero merecía la pena al llegar a una hermosa playita de agua tranquila, donde sólo nos observaban una familia de monos.

En ésta playa me sentí en plena libertad y paz, un lugar que desprende magia, del que no te irías nunca a poder ser.

Y así Boca Brava se convirtió en mi rincón favorito del mundo .

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